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  • Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba / engánchalos a tu alma con ganchos de acero.
  • Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.
  • Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.
  • El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia.
  • El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.
  • No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino.
  • En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber.
  • Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.
  • El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen.
  • No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande.
  • De lo que tengo miedo es de tu miedo.
  • Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto.
  • Me atreveré a todo lo que pueda hacer un hombre. Quien se atreva a más es insensato.
  • La mujer es un manjar digno de dioses, cuando no lo cocina el diablo.
  • Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.
  • Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza.
  • Guarda a tu amigo bajo la llave de tu propia vida.
  • Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras.
  • Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.
  • El amor de los jóvenes no esta en el corazón, sino en los ojos.
  • Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión.
  • Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo; no sea que te chamusques a ti mismo.
  • El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.
  • Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente.
  • Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños.
  • El amor es un loco tan leal, que en todo cuanto hagáis, sea lo que fuere, no halla mal alguno.
  • ¡Oh amor poderoso¡ Que a veces hace de una bestia un hombre, y otras, de un hombre una bestia.
  • No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así.
  • Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada.
  • Si todo el año fuese fiesta, divertirse sería más aburrido que trabajar.
  • Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras.
  • Maestro, quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños.
  • En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser.
  • Ten más de lo que muestras; habla menos de lo que sabes.
  • Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara.
  • El amor alivia como la luz del sol tras la lluvia.
  • Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor.
  • Lloramos al nacer porque venimos a este inmenso escenario de dementes.
  • El aspecto exterior pregona muchas veces la condición interior del hombre.